Durante décadas, los despachos desarrollaron a sus abogados siguiendo un modelo basado en la experiencia, el aprendizaje junto a profesionales senior y la asunción progresiva de responsabilidades. Hoy, la mayor movilidad del talento, la especialización, la presión por la eficiencia y la inteligencia artificial están transformando ese proceso. Analizamos por qué desarrollar talento jurídico se ha convertido en uno de los grandes retos estratégicos para los despachos y qué implicaciones puede tener para el futuro de la profesión.